Iron Man en Badajoz
¿En qué punto de Badajoz puedes localizar a Iron Man?
El sensor nuevo lo llevó hasta el Puente Real pasada la medianoche. Estaba probando un filtro de frecuencias, nada más, cuando captó una señal rota: un pitido de radio que se repetía exactamente igual cada seis segundos, como si algo llevara horas intentando decir lo mismo sin conseguirlo.
La señal venía de una furgoneta de reparto aparcada sin luces en el Parque de Castelar. Dentro no había nadie, pero en la caja de carga sí: un lote de tebeos con un chip de rastreo que se había quedado atascado emitiendo la misma alerta de entrega fallida una y otra vez. El repartidor no aparecía por ningún lado, y el reloj del chip marcaba que llevaba parado desde las nueve de la noche.
Siguió el último trayecto registrado por el propio chip: calle Menacho arriba, hasta un cruce donde la señal GPS se cortaba en seco, como si el aparato hubiera entrado en una zona sin cobertura o alguien lo hubiera apagado a mano. Ahí no había furgoneta ni repartidor, solo un albarán tirado en el suelo con una dirección tachada y, debajo, un sello de tinta que sí se leía entero: Comics Badajoz.
Era casi la una cuando llegó al punto que marcaba el sello. El escaparate estaba cubierto de papel y no había ningún rótulo, pero por debajo de la persiana se colaba luz, y dentro se oían cajas arrastrándose por el suelo. Llamó dos veces con los nudillos del guante, sin el traje encendido del todo, para no asustar a nadie con los reactores.
Le abrieron sin preguntarle nada. Dentro, dos personas seguían montando estanterías con la misma furgoneta aparcada en la trasera, la que él acababa de dejar en el parque: habían salido a buscarla a pie al ver que no volvía y él se les había adelantado. Contaron el lote con él delante, ejemplar por ejemplar, y confirmaron que no faltaba ni uno. El chip de rastreo, dijeron, llevaba semanas fallando y ya estaba en la lista de cosas por arreglar antes de abrir.
No le cobraron nada por la ayuda ni le pidieron el nombre. Solo le dijeron que si volvía a captar una señal rota como esa, ya sabía dónde traerla.
Iron Man no ha vuelto a detectar esa frecuencia. Pero el filtro sigue activo, y en Badajoz apunta siempre al mismo sitio: donde arreglan lo que se ha quedado a medias.