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Cómics Badajoz
EL ALFAQUI

El Alfaqui

HASSAN AOURID · DIWAN MAYRIT

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En silencio, recitamos la Fatiha... Yo la recitaba, pero desconocía su significado. Después, mi padre extendió las dos manos abiertas suplicando al cielo, terminó de rezar, se pasó las manos por la cara y besó sus dedos índices. El gesto indicaba que la oración había concluido. Solía observar los gestos de aquel alfaquí, que para ocultar su identidad de sabio religioso se hacía pasar por labriego. Seguía sus gestos y me embebía de sus palabras, pues para modelar mi identidad no tenía más fuente que mi padre... Era el último vestigio de una brillante cultura, lo que quedaba de una civilización que fue esplendorosa. Desde la caída de Granada, y quebrantando la firma del pacto sellado entre el rey Boabdil e Isabel la Católica y su esposo Fernando, que incluía el reconocimiento del derecho confesional de las minorías, los eclesiásticos perseguían la total evangelización de la península ibérica. Las minorías no tenían otro camino que la conversión o la expulsión. Continuó mi padre hablando en castellano y dirigiéndose a mi madre: Fátima, prepáranos un caldo sin cuscús, nos podría delatar. Y tú, Zahra, adecenta con un trapo la cruz, que está cubierta de telarañas. Limpia todos los símbolos, puede que tengamos visita en cualquier momento... Pasaje extraído de El alfaquí, Hassan Aourid

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En silencio, recitamos la Fatiha...

Yo la recitaba, pero desconocía su significado. Después, mi padre extendió las dos manos abiertas suplicando al cielo, terminó de rezar, se pasó las manos por la cara y besó sus dedos índices. El gesto indicaba que la oración había concluido. Solía observar los gestos de aquel alfaquí, que para ocultar su identidad de sabio religioso se hacía pasar por labriego. Seguía sus gestos y me embebía de sus palabras, pues para modelar mi identidad no tenía más fuente que mi padre... Era el último vestigio de una brillante cultura, lo que quedaba de una civilización que fue esplendorosa. Desde la caída de Granada, y quebrantando la firma del pacto sellado entre el rey Boabdil e Isabel la Católica y su esposo Fernando, que incluía el reconocimiento del derecho confesional de las minorías, los eclesiásticos perseguían la total evangelización de la península ibérica. Las minorías no tenían otro camino que la conversión o la expulsión.

Continuó mi padre hablando en castellano y dirigiéndose a mi madre:

Fátima, prepáranos un caldo sin cuscús, nos podría delatar. Y tú, Zahra, adecenta con un trapo la cruz, que está cubierta de telarañas. Limpia todos los símbolos, puede que tengamos visita en cualquier momento...

Pasaje extraído de El alfaquí,

Hassan Aourid

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